A propósito de un caso

Siempre es muy satisfactoria la actuación enfermera en dermoestética, aunque no siempre los resultados responden a las expectativas y, desde luego, los errores existen, pero a veces, la satisfacción es tan gozosa que justifica cualquier esfuerzo o adversidad psicológica o económica, tan frecuentes.
A propósito de esto, queremos exponer el caso de una paciente que consultaba por una flaccidez en los brazos y venía acompañada de su hija de 12 años, la cual llevaba tapada la cabeza con un sombrerito de fieltro, en pleno verano. Preguntamos si no le daba calor el sombrero y, la madre, casi en secreto, nos dijo que le habían diagnosticado de una alopecia areata y que la niña, y toda la familia, estaban sufriendo mucho por ello. La madre nos descubrió con miedo y cariño la cabeza de la niña, por si nosotros podíamos hacer algo, pero sin ninguna esperanza. Hicimos salir a la madre porque no nos pareció acertado el diagnóstico y, tras una delicadísima anamnesis, la niña, entre lágrimas, nos confesó que ella misma se arrancaba los cabellos porque sufría de terrores nocturnos.
Hace dos meses que está con tratamiento psicológico, le está creciendo el cabello con nuestro tratamiento, ya no se lo arranca y ha mejorado notoriamente la salud de toda la familia.

Sobre competencias en Enfermería Dermoestética

Siempre se ha dicho que de derecho y de medicina todo el mundo opina. En ningún sector social es tan cierto como en el de la enfermería dermoestética: Por un lado profesionales de diferentes formaciones y grados de competencia y, por otro, la sociedad en general, han ido difundiendo opiniones, aceptadas por diferentes sectores y grupos sociales siendo el resultado, en la actualidad, la inexistencia de una delimitación clara, fundada en normas jurídicas objetivas y rigurosas de competencias en estética, ni siquiera entre profesiones sanitarias, lo que provoca confusión y una gran competitividad entre trabajadores del sector por arrogarse, lógicamente, nichos emergentes profesionales en detrimento de la competencia leal y lo que es peor, de la salud, en su sentido más universal, de la población en general.

La ausencia específica de legislación hace que, erróneamente, se consideren como guías esas opiniones, que carecen de rigor jurídico alguno, y que, sin embargo, a menudo se utilizan para fundamentar actuaciones profesionales, aun no siendo para nada vinculantes.
La enfermería dermoestética responde a unas necesidades sociales de salud y se ejerce en la seguridad de que es una especialidad de su competencia.

Formación e investigación dermoestética

En cualquier profesión, sobre todo social, sobre todo sanitaria, la formación continua es fundamental, en enfermería dermoestética, es imprescindible.
Si enfermería es la profesión del cuidado de la salud total del individuo con o sin enfermedad y la dermoestética el cuidado del cuerpo humano a través de la piel, la enfermería dermoestética siempre se ha ejercido dentro de funciones propias enfermeras como son la cirugía menor y la administración de tratamientos por vía oral, tópica y parenteral, cuidando la prevención de cicatrices, reparación celular y evitación de secuelas psicosomáticas para la mayor y más rápida rehabilitación social, aconsejando y divulgando hábitos de alimentación y de vida saludables…

En la actualidad, la esperanza de vida de la población, reclama una atención a la estética, específicamente, entendida como reparación tisular, para lograr, no solo un mejor aspecto que facilite la vida social y una mejor salud, sino funcionalmente, una ralentización del envejecimiento que permita la continuidad de la vida activa y productiva para la sociedad de personas con edades cronológicas que, hasta hace poco tiempo, se consideraban improductivas e inoperantes.
La enfermería dermoestética se viene constituyendo en los últimos lustros como una especialidad emergente, todavía en desarrollo y en continua investigación, por ello, para ANEDE, la formación e investigación continuas no son solo un reto o un propósito, son casi la razón más importante de ser en estos históricos momentos.

Descubierto nuevo mecanismo molecular clave para la formación de la piel

Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, CNIO, contribuyen ahora a desvelar el proceso descubriendo uno de los eslabones clave, un nuevo mecanismo que regula la diferenciación de las células que integran la mayor parte de la epidermis, los queratinocitos. Además, han descubierto que este mecanismo podría estar implicado en el cáncer de piel.

En concreto, los investigadores identifican la proteína FraG2 -cuya función precisa en la piel hasta ahora se desconocía- como elemento clave en la diferenciación de los queratinocitos: si FraG2 no está activada no hay diferenciación y por tanto la piel no termina de formarse. El trabajo se publica en portada de la revista Genes & Development, con Stefanie Wurm como primera autora y dirigido por Erwin Wagner, jefe del Programa Fundación BBVA-GCNIO de Biología Celular del Cáncer.

Los queratinocitos humanos viven alrededor de un mes, y en ese periodo pasan por toda una serie de cambios relacionados con las distintas funciones que cumplen durante su viaje desde la capa más profunda de la epidermis, donde nacen, hasta la superficie con la que nuestro cuerpo toca el exterior. En términos técnicos, esta evolución de los queratinocitos se llama diferenciación. Como escriben los autores, «en la epidermis, la inducción de la diferenciación de los queratinocitos es esencial para la adquisición de la función de barrera de la piel, así como para la homeostasis [la estabilidad] del tejido».

En los últimos años se ha ido desentrañando el bosque de señales bioquímicas implicadas en las transformaciones de los queratinocitos y por ende en la formación de la epidermis. Hoy se sabe que el proceso está dirigido por una plétora de genes localizados en el llamado Epidermal Differentiation Complex (EDC). A su vez, la expresión de estos genes está regulada por la interacción coordinada de las señales bioquímicas que envían pequeñas proteínas, como los factores de transcripción.

El trabajo que ahora se publica muestra que FraG2, uno de esos factores de transcripción, cumple un papel regulador clave. «Con la ayuda de modelos específicos de ratón demostramos que con la expresión de FraG2 en los queratinocitos inducimos también la expresión de los genes en el EDC», escriben los autores.

Por el contrario, basta la pérdida de FraG2 en los queratinocitos de la capa suprabasal para provocar defectos que impiden el correcto funcionamiento de la piel como barrera, debido a que se ha reducido la expresión de los genes EDC. Se halla incluso una posible relación con el cáncer. En ratones propensos a desarrollar tumores de piel benignos -papilomas-, el riesgo de que esto ocurriera se redujo al activar FraG2; los autores lo atribuyen a que FraG2 induce la diferenciación precoz de los queratinocitos cancerígenos.

Otra de las novedades tiene que ver con la forma en que tiene lugar la regulación de FraG2. El trabajo revela que la activación o no de este factor de transcripción depende de las modificaciones químicas que sufre por su interacción con las enzimas Ezh2 y ERK1/2, que acaban funcionando como un auténtico interruptor de FraG2. Este método de activación no se conocía, y los investigadores quieren ahora estudiar si interviene también en otros procesos.

«Describimos una nueva interacción de FraG2 con Ezh2», explica Stefanie Wurm. «Usando técnicas de espectroscopía de masas identificamos una nueva modificación postGtranslacional de FraG2: cuando es metilada por Ezh2 [la metilación es una modificación química por la que la molécula gana un grupo metilo], FraG2 permanece inactiva en las células basales, y cuando es fosforilada por ERK1/2 [adición de un grupo fosfato], se vuelve activa de nuevo».

Este hallazgo abre nuevas vías para explorar «si este interruptor es un mecanismo general para activar factores de transcripción», prosigue Wurm. «También queremos estudiar si la inhibición de Ezh2 puede ser una estrategia terapéutica valiosa contra las enfermedades de la piel relacionadas con fallos en la diferenciación de los queratinocitos».

En dermoestética este hallazgo podría ser la piedra angular de los tratamientos de prevención del envejecimiento y reparación tisular.

Las células ‘F’ se pueden transformar en cualquier célula del organismo con una fórmula más rápida y eficaz que las iPS.
Si ya se había aprendido la diferencia entre células madre adultas, embrionarias o iPS, ahora tendrá que recordar unas nuevas siglas para seguir entendiendo los avances de la prometedora medicina regenerativa. Un equipo internacional de investigadores ha identificado un nuevo tipo de célula madre pluripotente, es decir con capacidad para transformarse en neuronas, células cardiacas o cualquiera de los 200 tipos celulares del organismo humano adulto. Estas nuevas células llamadas ‘F’ ‘por el término en inglés fuzzy (difusas)- son estables y podrían utilizarse en tratamientos para crear células de repuesto para cada tejido enfermo. Este hallazgo y nuevos detalles sobre el camino necesario que hay que recorrer para reprogramar una célula, se detallan en la revista Nature con tres trabajos de investigadores de la Universidad de Utrecht (Holanda), Universidad Nacional de Seúl (Corea) y el Hospital Mount Sinaí de Toronto (Canadá). Los tres forman parte de un consorcio internacional de investigadores que busca arrancar todos los secretos a la reprogramación celular, la técnica que algún día permitirá regenerar tejidos enfermos.

MÁS FÁCILES Y BARATAS DE OBTENER

Como en su momento hicieron las células iPS, las nuevas células pluripotentes identificadas abren un sinfín de posibilidades, desde curar la diabetes a desarrollar tratamientos para enfermedades como el alzhéimer o las lesiones medulares. La diferencia con las veteranas es que son más fáciles y más baratas de obtener y crecen más rápido que las famosas células iPS, las células que hace ocho años revolucionaron este campo y pusieron fin al dilema ético de las células madre. Al descubrirlas el japonés Shinya Yamanaka demostró que no era necesario destruir embriones para desarrollar la terapia celular. Bastaba con tomar una muestra de la piel, aislar sus células y dar marcha atrás en su reloj biológico para que se comportara como una célula embrionaria.

El hallazgo le mereció el nobel de Medicina a Yamanaka, pero el procedimiento para conseguir esta transformación todavía resulta poco eficaz. Las nuevas células ‘F’ que ahora se han descubierto podrían ser el relevo. Permitiría su producción a gran escala para esas terapias que ven cada vez más cerca los investigadores y aún no terminan de llegar a las consultas.

MÁS TIEMPO PARA VALORAR SU APLICACIÓN
Juan Carlos Izpisúa, del Instituto Salk de la Jolla (California) considera «valioso» el hallazgo, aunque pide tiempo. «Lo mejor de las nuevas células es su crecimiento más rápido, pero su aplicación aún no está completamente clara y se precisan estudios posteriores que demuestren no solo la funcionalidad de estas células ‘F’ a la hora de generar distintos tipos celulares, sino la posibilidad de obtener estas células en humanos», explicó a ABC.

Su identificación también abre un nuevo interrogante. ¿Y si hay más células pluripotentes en el organismo? «Es importante estudiarlos porque contaríamos con diferentes opciones según en el contexto en el que se vayan a emplear», apunta. En esta carrera por llevar a la clínica la medicina regenerativa, llevan la delantera las células iPS. En agosto arrancó en Japón el primer ensayo clínico en humanos para probar la eficacia y seguridad de las células iPS. Se ha elegido el tratamiento de la degeneración macular asociada a la edad, la principal causa de ceguera. Seis personas recibirán un nuevo tejido de retina, fabricado a partir de estas células.
Si funciona podría contarse con un tratamiento válido para la principal causa de ceguera en el mundo y será un logró de incalculable valor en dermoestética, reparando la degeneración de las células de la piel humana.