El envejecimiento sigue siendo muy desconocido para la comunidad científica. Un proceso complejo y multifactorial de cambios fisiológicos. «En los últimos tiempos hemos desarrollado bastantes biomarcadores que nos pueden permitir analizar bien a qué ritmo y cómo lo hacemos, pero aún estamos intentando dar respuesta a muchas preguntas», indica Manuel Collado, jefe del Laboratorio de Envejecimiento, Cáncer y Células Madre en el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (Idis). Él mismo se encarga de mencionar algunas: «¿Lo hacemos a partir de una edad o en todo momento? ¿Envejecemos a distintos ritmos? ¿Cada órgano de nuestro cuerpo envejece de una forma diferente? Para todas estas cuestiones, las respuestas que tenemos es a través de la experiencia». Hasta ahora, el foco recaía en la curación de las enfermedades asociadas al envejecimiento, pero pronto lo será la prevención, conociendo cada uno de nuestros factores de riesgo individuales.
Edades críticas: 44 y 60 años
Un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford ha publicado en la revista Nature un estudio que apunta que el envejecimiento no es progresivo ni lineal, después de analizar moléculas y microbioma de cien personas a lo largo de varios años, en una cohorte humana de 108 participantes de entre 25 y 75 años, notaron cambios drásticos en dos momentos clave: a los 44 y a los 60 años.
Al llegar a la cuarentena, a los participantes del estudio les cambiaba el metabolismo del alcohol, la cafeína y las grasas; aparecían enfermedades cardiovasculares y envejecían la piel y los músculos. Por otra parte, en el segundo declive se pudo apreciar un empeoramiento del sistema inmunitario, un aumento de los problemas renales y neurodegenerativos.
Los cambios a los 44, una «sorpresa» en los hombres
«Que el envejecimiento no es homogéneo ni lineal es una teoría aceptada porque hace tiempo que se sospechaba, pero quizás este es el primer estudio que se ha propuesto cuantificarlo y ver en qué puntos puede ser más rápido», señala Salvador Macip, catedrático de biología molecular de la Universidad de Leicester (Reino Unido).
El experto añade que los resultados de esta investigación «se asemeja bastante a las teorías que tenemos y, hasta cierto punto, no nos sorprende». Pero reconoce que sí presenta novedades sobre la mesa: «El pico de los 40 a 50 años, cuadra bastante con la etapa de la menopausia en las mujer, que ya sabíamos que acelera el envejecimiento. Si bien resulta sorprendente que el hombre también lo sufra».
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